Un estilo de vida, un compromiso con el continente

Colombia

Cristóbal Polloni Cáceres nació y creció en el municipio de Puente Alto, en la zona sur de la ciudad de Santiago, capital de Chile. Puente Alto es un municipio de clase media – baja, cuenta Cristóbal, con sectores donde existen muchas invasiones (lugares habitados ilegalmente), adicionalmente es un sector que no posee mucha actividad económica. Nacer y vivir ahí en palabra del chileno “me enseñó el esfuerzo y sacrificio de mi familia y mis vecinos, me siento muy contento de haber crecido ahí”.

Cristóbal nos cuenta que “desde muy pequeño mi familia me inserto y motivo a participar en instituciones de cooperación, primero desde la religión y los grupos juveniles, para luego ya incentivarme a que uno está al servicio de la comunidad. El haber crecido con mi abuelo que fue carabinero me hacía escuchar su motivación al servicio público”.

A raíz de esta motivación, en su adolescencia participó en grupos sociales, en los cuales realizó tutorías formativas a niños de sectores vulnerables, decisión que marcaría su camino; ya que continuó siendo voluntario durante 6 años más en otra organización que trabajaba con habilidades sociales, autoestima y resiliencia, todo esto a través de talleres artísticos. Este fue un espacio para compartir con niños de los 6 a los 13 años, con los cuales logró descubrir sus motivaciones en la vida.

“El ser voluntario se va transformando en un estilo de vida, en un compromiso constante que significa aportar a la disminución de las desigualdades y la pobreza. Si bien siento que he entregado mucho, a la vez he recibido y aprendido mucho más de las personas con las que me ha tocado trabajar y ayudar con mi trabajo. No me arrepiento ni siento un minuto perdido en estas acciones, me han regalado los momentos más felices y reconfortantes de mi vida. Como indican es la “Universidad de la vida”.

De allí que en su vida siempre estuviera presente la motivación de trabajar en pro de construir y volver una realidad el ideal de un mundo mejor, más justo, más solidario. Por eso mientras cursaba su carrera profesional de ingeniero comercial en la Universidad Central de Chile, en sus ratos libres los sábados realizaba diferentes voluntariados.

Así pasaron algunos años, hasta cuando se graduó y entró a trabajar en el sector bancario, donde él narra que se encontró con “mucha superficialidad, envidias, competencias de poder y económicas”, esto lo llevó a pensar que su motivación de ser profesional era poner todos sus conocimientos y energía en la superación de la pobreza, así que al recordar esto, cerró los ojos, respiró hondo y tomó la decisión de renunciar.

Veía pocas opciones de insertarse en alguna organización social, lugar donde quería conseguir trabajo. Es así como luego de tomarse unos meses para estudiar y reencontrarse con sus motivaciones, comenzó a buscar opciones laborales en temas relacionados con lo social, tocando puertas se abrió una bella oportunidad en su universidad, se trataba de implementar proyectos sociales, en los cuales los estudiantes pudieran tener el acompañamiento técnico y financiero para llevar a cabo “sus ideas” de proyectos sociales.

Esta labor se correspondía con las oportunidades que Cristóbal siempre había querido encontrar en su universidad, y para él era grato poderle entregar este gran aporte a las nuevas generaciones de estudiantes que se estaban formando. “Fue una experiencia que me motivo día a día, el ir conociendo a jóvenes con fuertes ideas y ganas de llevarlas a cabo me llenaba de energía para apoyarlos y acompañarlos”.

Ya pasando el año y medio en la universidad, Cristóbal sintió que ya había llegado el momento de postularse a la Fundación América Solidaria, quería entregar un año de su trabajo a un país hermano, así que de renunció a su trabajo y decidió darle rienda suelta a sus alas para poder volar.

Llegó a Colombia a participar en un proyecto llamado “Impulsando Sueños, microcrédito y cultura del ahorro”, que está ubicado en la ciudad de Cartago- Valle del Cauca. Dicho programa busca generar apoyo a emprendedores, en especial mujeres cabeza de hogar y adultos mayores, para así fortalecer sus unidades productivas. “Mi labor es generar el acompañamiento a través de visitas, capacitaciones y difusión de sus productos. Esta labor la complementamos con el incentivo al ahorro, a través de los denominados grupos de ahorro, en donde quincenalmente se reúnen a generar la acción de ahorrar”.

La oportunidad de trabajar en la Fundación América Solidaria  ha sido una experiencia que marcado positivamente la vida de Cristóbal,  tanto a nivel personal, como profesional, en palabras de Cristóbal: “esto me ha ayudado a reafirmar mis motivación de hacer parte de un proceso de desarrollo social, en el que la meta principal es la disminución de la pobreza y las desigualdades en el continente”.