Suelen Carrasco: “Aquí podía conseguir un empleo y cancelar mi curso (…) por eso decidí venirme a Chile con mi pareja y dejamos en Bolivia a nuestros hijos”

Chile

En los últimos 30 años Chile se ha transformado en un país receptor de inmigrantes, sobre todo de países limítrofes y asiáticos. Según la ONU, actualmente hay 400 mil en todo el territorio nacional,  sin embargo muchos de ellos están en situación de vulnerabilidad laboral y social a raíz de su condición legal y la desinformación que tienen de la normativa laboral chilena.

Debido a lo anterior nos unimos a la Fundación Ciudadano Global y estamos trabajando en un proyecto que busca mejorar la calidad de vida de los inmigrantes en la Región Metropolitana. Para ello Diana Núñez, una de nuestras profesionales voluntarias asesora legalmente a los extranjeros cuando buscan trabajo, les proporciona apresto laboral y los vincula con las empresas interesadas en su contratación.

Por eso los invitamos a conocer la historia de una de nuestras beneficiarias:

Mi nombre es Suelen Carrasco Solano, y soy boliviana, de la ciudad de La Paz. Tengo 32 años, pero estuve en mi país hasta los ocho años porque mis papás migraron a Buenos Aires, Argentina. Cuando cumplí 10 años volvimos a retornar a mi país, pero solamente mi mamá, mi hermano y yo. Ahí mis papás se separaron y mi mamá me nos sacó adelante.

Yo estuve en una universidad subvencionada, estudié enfermería a nivel licenciatura. En mi tercer año conocí a mi pareja y tuve un niño…tiene 8 años ahora. Luego volví a retomar mi carrera y quise terminarla, pero como mi universidad es de convenio me dijeron que al concluir mi internado tenía que hacer un curso de postgrado. Terminé y pensé que me iba a costar barato, pero me dijeron que costaba mucho dinero.

Entonces mi hermano que ya se había venido a Chile me comentó que aquí podía conseguir un empleo para poder cancelar lo que era mi curso y poder así obtener mi título de enfermera. Por eso decidí venirme aquí a Chile con mi pareja y dejamos en Bolivia a nuestros hijos…a mi hijo y a la hija que tiene él, una niña de 11 años. Mi hijo está a cargo de mi mamá y lo veo cada fin de semana, mediante internet pero no es lo mismo que tenerlo a mi lado y la niña se quedó con mi suegra, pero no tengo mucho contacto porque no tengo muy buenas relaciones con mi suegra.

A Chile llegamos el 23 de agosto del año pasado y nos alojamos donde unos compatriotas nuestros. Ahí mi esposo comenzó a trabajar en un taller de costura de las 07:00 de la mañana hasta las 11:00 de la noche, porque no podía conseguir otro trabajo sin documentos.

Yo trabajé igual donde una compatriota, en un puesto de nana desde las 6:30 hasta las 12:00 o 01:00 de la mañana. Luego conseguí otro trabajo de nana con una persona chilena, pero no me fue bien, ya que la señora no me canceló lo que habíamos acordado. Salía cada 15 días y ella me dijo que me iba a pagar aparte los domingos, pero no fue así.

Después conseguí un trabajo en la lavandería, ahí conocí a dos compatriotas mías y una de ellas me dio la dirección de la organización. Cuando llegamos con mi marido aquí todos fueron amables, nos recibió la trabajadora social y nos abrió una ficha. Luego pasamos a donde la señorita Diana, que está encargada del área laboral y nos citó para un curso, donde nos dieron una capacitación primero del área jurídica y luego laboral. Me ayudó a conseguir un empleo en la empresa Castaño.

Íbamos a traer a mis hijos el año pasado, pero por el momento no podíamos conseguir una casa porque es muy difícil aquí y en la habitación que vivo no íbamos a estar cómodos acá los cuatro. Entonces decidimos traerlos a fin de año y quedarnos acá unos cinco años más. Dependiendo de lo que mis hijos escojan –porque tal vez les va a gustar quedarse aquí- vamos a ver si retornamos a mi país o nos quedamos acá porque hay más formas de surgir.

Yo llegué aquí con un poco de miedo porque había ido a Argentina y ahí vi que había mucho racismo, en cambio aquí en Chile no hay eso. Las únicas malas experiencias que tuve fueron en mis anteriores trabajos, pero han sido las únicas personas y una incluso fue una compatriota mía y la otra una persona chilena, pero esas fueron las únicas malas experiencias. Todas las personas que he conocido me han tratado bien y son muy amables las personas chilenas.

Para mí la fundación es un apoyo, es una garantía para nosotros. El modo en que nos ayudan a conseguir trabajo y lo que viene, porque la señorita Diana siempre hace seguimiento para ver cómo estamos nosotros en el trabajo…si nos están tratando bien y si es que estamos cumpliendo, o sea para cuidar ambos lados tanto a nosotros como a la misma organización para que no lo hagamos quedar mal.