Se vive para servir

Colombia

Lisbeth Huerta Tipiana nació y creció en Lima, Perú. Una de las ciudades más pobladas de América Latina,  con una población de 8,5 millones de habitantes, a orillas del océano Pacífico, en un lugar donde la historia y la cultura se dan cita a diario.

Lisbeth habla de su ciudad como un lugar encantador, sin embargo también es cierto que allí mismo, nos cuenta ella, se presentaron diversas problemáticas en las décadas de los 80´s y 90´s, a raíz de las acciones terroristas del grupo Sendero Luminoso. Esto desembocó en un éxodo rural, que contribuyó a aumentar la población de la ciudad, todo esto condujo a que estos nuevos habitantes crearan asentamientos informales en las zonas periféricas de Lima, en las cuales no se presentan condiciones óptimas de vida por la limitación del acceso a los servicios públicos básicos como agua y luz. Esto ha generado un panorama en el cual la desigualdad social es una constante que persiste a través de los años.

Ante estas situaciones, Lisbeth desde muy joven reaccionó con la firme idea de que existe una responsabilidad con el otro, esto consecuente con la educación que le impartieron desde pequeña, en la cual le inculcaron que “se vive para servir”.

Su labor como voluntaria inició desde joven en un grupo en el cual trabajaba en el acompañamiento y espiritualidad ignaciana, experiencia de la cual ella rescató muchas enseñanzas personales que le permitieron identificarse a sí misma, a su familia y sus demás semejantes.

De igual modo, entre 1998 y 2010 hizo parte de la organización social sin ánimo de lucro Transparencia; la cual tiene como misión principal informar, educar y orientar a la población en cada uno de los procesos electorales que se realicen en Perú; así mismo, como ser observador de dichos procesos electorales para certificar la transparencia.

Desde el campo profesional, su formación académica es administración de negocios internacionales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos en Lima, Perú. Carrera que le ha permitido apoyar el desarrollo e interactuar con diversas personas, lo cual reitera su interés por continuar con un camino enfocado al servicio.

Actualmente es voluntaria de la Fundación América Solidaria en la ciudad de Bogotá. Lisbeth es la encargada de la elaboración de tres procedimientos internos, en los cuales se busca estructurar una nueva área de servicio a las organizaciones y dar aportes para el mejoramiento del proceso de voluntariado del Banco de Alimentos de Bogotá. “Se trata de dejar herramientas a las personas que están en constante contacto con las organizaciones, pues es a través de ellas que la labor del banco se ve reflejada”.

Su labor se basa en acompañar a las personas que conforman el área de servicios de las organizaciones, ella propone, esclarece y genera lineamientos que les permiten desarrollar sus labores de la mejor forma. Al mismo tiempo, constantemente realiza encuestas, conversaciones con los responsables directos del voluntariado que apoyan la parte operativa del Banco de Alimentos; esto con la finalidad de conocer los aportes, las ventajas y desventajas de la presencia de los voluntarios, para así generar una propuesta de mejorar esta participación.

Aunque el trabajo no ha sido fácil, para Lisbeth esta experiencia ha sido muy fructífera, porque además de aprender nuevas herramientas, sabe que su aporte ingresa a una cadena de actividades que al final llegan a cumplir los objetivos de apoyo a las personas o familias que más lo necesitan.

A pesar de que la cultura del voluntariado en Perú no es muy amplia, con esta experiencia ella ha reiterado que hay que ver el voluntariado como una opción de vida.