Hablar del Sur desde la cooperación en el contexto de la nueva agenda para el desarrollo

Perú

Cuando en Diciembre del año 2000, se aprobó la Declaración del Milenio con el fin de atender los principales desafíos globales a través de la generación de ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), se pensó en tener avances sustantivos y de gran impacto al finalizar el año 2015. Hoy, muy cerca de la fecha final de los ODM, estamos entrando en la configuración de una Nueva Agenda de Desarrollo post 2015. Los ODM han permitido la definición de metas claras, comunicables y verificables mediante indicadores y esquemas de monitoreo, han orientado el curso de  las políticas públicas, focalizado prioridades y hecho fuerza común para responder con estrategias pertinentes y canalizando recursos, queriendo sobretodo la erradicación de la pobreza a escala global, así como elevar los niveles de vida de la población en todo el mundo[i].

 En este contexto, la Cooperación Sur – Sur está involucrada y desafiada a brindar su mejor aporte para incluir las particularidades del Sur en la definición de prioridades y generación de estrategias mejores.

¿Cuáles serán nuestras particularidades en el Sur? 

Dicen que nuestra sociedad acepta sus problemas como mito y no afronta con madurez sus desafíos. Sin embargo, es el momento de la historia de nuestra región en que más nos hemos concentrado en tomar conciencia de lo nuestro y de responder en red a las principales demandas que nos den la posibilidad de acceder una mejor calidad de vida.

¿Cuáles son los grandes desafíos que nos involucran en el Sur de América?  ¿Cuáles son las tensiones que nos caracterizan? ¿Constituyen éstas un recurso estratégico y una oportunidad para nuestras naciones?

Mencionaré algunos desafíos hemisféricos:

*Inseguridad: terrorismo, narcotráfico, delincuencia internacional organizada y violación a DDHH);
*Migración Internacional: trayectorias inciertas, básicamente jóvenes y mujeres;
*Seguridad alimentaria: volatilidad internacional de los precios, la especulación en las materias primas en el sistema financiero internacional.
*Propagación del Virus de Inmunodeficiencia Humana y Síndrome Inmunodeficiencia Adquirida (VIH/SIDA);
*Calentamiento global: destrucción del medio ambiente y pérdida de biodiversidad;
*Baja inversión en ciencia y tecnología: ausencia de cuadros técnicos y profesionales para mercado global;
*Desigualdad: Pobreza asociada a exclusión y marginación, alto crecimiento económico inadecuada distribución de ingresos, brechas cada vez más profundas;
*Desencanto y desconfianza en el progreso prometido: es muy difícil creer para a nuestra población, viven sin horizontes, se ha perdido la esperanza.

A partir de aquí podemos reconocer esas grandes tensiones[ii] que nos retratan: cuando parece que nuestras economías tienen mayor estabilidad y van como “nivelándose”, los bolsones de pobreza y extrema pobreza se agudizan, la protesta social es cada vez mayor y tiene más argumentos irrefutables. Cuando parece que nuestras sociedades son más democráticas, la corrupción es cada vez mayor e imponente, dominante, a tal punto de generar un Estado débil y desacreditado, que le es muy difícil crear orden social, generando un peligroso vacío de poder. Cuando parece que estamos más cerca de ser una gran nación, nos reconocemos como sociedades fragmentadas, atomizadas, que están perdiendo el sentido de pertenencia, baja cohesión social porque los mecanismos tradicionales de integración se han debilitado, han entrado en un estado de parálisis.

Hoy, cuando hay más acceso a la educación y la información,  existe menor acceso a un empleo justo y de calidad. Hoy, cuando hay una mayor conciencia ambiental y de participación, es la primera vez en la historia que existen tantos mecanismos de participación; existe escaso acceso a la toma de decisiones clave para el curso de la historia de nuestra nación, hay menor poder político, como si la historia tuviera su curso propio. Y a pesar de una mayor socialización en valores y destrezas para la ciudadanía global,  cada vez hay menos canales para traducirlas en vidas autónomas. Han pasado los años y parece que la historia no cambia, los desafíos y las tensiones parecen enraizar, como si hubieran llegado para no irse.

¿Qué estamos haciendo en el Sur?

En este contexto global de los ODM y de las demandas de nuestra región, la Cooperación Sur – Sur está generando respuestas que nos indican resultados que benefician a nuestra región.  En el 2012 se han ejecutado (oferentes) 506 proyectos y 203 acciones de Cooperación Horizontal Sur- Sur Bilateral (19), en los que más del 90% fueron ejecutados por Brasil, México, Argentina, Chile y Colombia, luego Uruguay y Ecuador (16 y 14 proyectos, respectivamente); Perú, Cuba y Costa Rica (juntos sumaron otros 20 proyectos); junto a El Salvador, Paraguay, Guatemala y Panamá (los únicos que participaron, en cada caso, con uno o dos proyectos). Mientras tanto, Honduras, Nicaragua, República Dominicana, Venezuela y Bolivia no registraron actividad en el rol de oferentes.

De la recepción de proyectos participaron todos los países latinoamericanos. Sin embargo, de todos, Ecuador, fue el principal receptor con 66 proyectos equivalentes a un 13% del total registrado en 2012; luego El Salvador, Bolivia y Paraguay (con un 8-9% cada uno). Cerca del 45% de esos 506 proyectos fueron ejecutados para fortalecer capacidades relacionadas con las economías nacionales. “De manera complementaria, un poco más de la cuarta parte (el 27,1%) de los proyectos respondió a un objetivo social. Mientras, el fortalecimiento de las instituciones de gobierno tuvo una importancia menor pero suficientemente notable, pues englobó al 14,4% de la CHSS Bilateral. Un porcentaje muy similar sumaron, de manera conjunta, los proyectos dedicados al Medioambiente (7,1%) y al impulso de Otros modelos de desarrollo (7,4%)”.[iii]

¿Es posible hacerle ajustes al modelo de desarrollo en nuestra Región?

Con esto podemos afirmar que la Cooperación Sur – Sur, en los últimos años, ha venido desarrollando estrategias importantes en la agenda global de los ODM, ha modificado la dinámica de la cooperación entre los países que la conforman, ha ampliando su participación y su influencia en las negociaciones y la toma de decisiones en temas centrales de la agenda internacional como el cambio climático, el comercio internacional y el financiamiento del desarrollo.[iv]

La Cooperación Sur – Sur considera la eliminación de la Pobreza como prioridad, para lo cual no solo supone su erradicación de la región, sino generar las estrategias suficientes para desaparecer los mecanismos que la sostienen de manera irreversible; de tal forma que se alcancen las condiciones adecuadas que permitan ofrecer un  bienestar sostenible en todos los ámbitos, económicos, sociales y ambientales.

La nueva agenda de desarrollo post 2015 se presenta como un desafío para la Cooperación Sur – Sur, en el sentido mismo de su contenido, y en el aporte propio que se le quiere dar desde los países en desarrollo de nuestra región. Por ello considera que es urgente impulsar un enfoque integral, en el que los componentes sociales, económicos y ambientales del desarrollo, propios, sean resaltados y transversalizados; “en donde se reconozcan las diferentes concepciones del mundo, trabajando desde una pluralidad de particularidades en lugar de hacerlo desde una supuesta globalidad unificadora”[v]. Es, en definitiva, un  llamado a incluir las particularidades desde las cuales se constituye la globalidad. Así, “la Agenda de Desarrollo Post 2015 deberá atacar las causas estructurales de las desigualdades, la pobreza y la degradación ambiental atendiendo tanto a las formas particulares en las que se expresa en cada región tanto como a sus características y efectos globales”[vi].

Otro elemento priorizado por la Cooperación Sur –  Sur para la Agenda de Desarrollo Post 2015 es vincular estrechamente la agenda normativa de los derechos humanos con la agenda de desarrollo, lo cual representa un desafío complejo, pero no imposible. “Solamente un enfoque que tenga en consideración los derechos humanos nos asegura un abordaje universal de los problemas del desarrollo”[vii]. “No hay desarrollo posible si los Estados no cumplen con sus obligaciones de promoción respeto y garantía del conjunto universal e indivisible de los derechos humanos.(26)” en sentido, “considerando en cada una de sus intervenciones variables como la situación de la mujer y la juventud, la cuestión ambiental o la promoción de la paz”[viii].

No basta, entonces con garantizar políticas públicas alineadas con los ODM o con la nueva Agenda de Desarrollo Post 2015, si no se piensan, implementan y ejecutan estas desde las personas, desde la  profundización del diálogo entre los diferentes actores de la sociedad (academia, sociedad civil, empresa, Estado), de tal forma que las acciones sean coherentes a estos. Otro aporte importante en la reflexión de la Cooperación Sur – Sur es promover la necesidad de adoptar un enfoque diferenciado que vaya más allá del Producto Interno Bruto (PIB) en la determinación de los niveles de desarrollo de los países.

Para el caso de América Latina y el Caribe, recoger las variables que determinan la vulnerabilidad a partir de las brechas estructurales del desarrollo: a) el ingreso; por habitante, b) la desigualdad, c) la pobreza, d) la inversión y el ahorro, e) la productividad y la innovación, f) la infraestructura, g) la educación, h) la salud, i) la fiscalidad, j) el género y k) el medio ambiente[ix].

Los países en desarrollo buscan alternativas para el desarrollo, que les permita superar sus grandes desafíos y tensiones, este esfuerzo sostenido no es posible sin la Colaboración Sur – Sur que se ha convertido en un eje de reflexión, de integración y de acción conjunta en los que sus principios fundamentales: la solidaridad entre las naciones, el respeto a la soberanía nacional, la horizontalidad en las negociaciones, la acción a demanda del receptor y la no condicionalidad, están generando nuevas formas de ajustar el modelo de desarrollo de nuestra región, están fortaleciendo los  nuevos organismos de integración regional como la UNASUR (Unión de Naciones Suramericanas) y la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), promoviendo políticas y acciones coordinadas para avanzar hacia mayores niveles de desarrollo por vías sostenibles.

Porque pensar el Sur, desde el Sur es generar un proceso real de transformación sostenible.

Ze Vicentello García

Director de Cooperación

América Solidaria Perú


[i] Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, (2013-2014) pp. 19 – 29.

[ii] Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) – Organización Iberoamericana de Juventud (OIJ) (2003), Juventud e Inclusión Social en Iberoamérica.

[iii] Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Informe de la Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica, (2013-2014) p. 19

[iv] Op. Cit. Informe de la Cooperacion Sur-Sur en Iberoamerica 2013-2014 P. 24

[v] Ibid, p.25.

[vi] Ibid

[vii] Ibid.

[viii] Ibid. p.28

[ix] CEPAL. 2012. Página 14. «Los Países de Renta Media: Un Nuevo Enfoque basado en Brechas Estructurales». CEPAL. Santiago de Chile.