¡Feliz navidad! Una invitación a donarse gratuitamente por los demás

Chile

Como fundación esperamos que tengan una feliz navidad y los invitamos a descubrir el regalo que trae consigo y a crecer en gratuidad, solidaridad, servicio y entrega. Por Benito Baranda La navidad es un acontecimiento ya global, que abarca gran parte del mundo en su celebración y que trae un mensaje profundo de esperanza, paz, amor y justicia. Para los que somos cristianos, esto lo podemos leer con claridad en lo que el mismo Jesús señala al inicio de su misión, “el Espíritu del Señor está sobre mí.  Él me ha ungido para traer Buenas Nuevas a los pobres, para anunciar a los cautivos su libertad y a los ciegos que pronto van a ver. A despedir libres a los oprimidos y a proclamar el año de la gracia del Señor… Hoy se cumplen estas profecías que acaban de escuchar” (Lucas 4, 18-20).  Sin embargo, ésta no sólo hoy es aprovechada por los seguidores de Cristo, también es utilizada, explotada y manipulada por el mercado, la sociedad y la cultura, desde miradas no auténticas y con prácticas que no radican en su sentido. De “navidades falsas” estamos llenos en las familias y en nuestras comunidades, y éstas parten por lo que vivimos en el hogar. Por eso queremos destacar tres maneras de autoengañarnos en estas fiestas. Primero están los que dicen creer pero viven alienados en su soberbia, en sus bienes: su juicio acerca de quienes los rodean y del mundo es negativo, oscuro y desesperanzado, y buscan imponer sus criterios, su visión y sus normas causando un gran daño, haciendo de la navidad un mero rito sin sentido que se reduce al traspaso de bienes materiales. Otros viven una fe disociada, para los cuales vincularse con Jesús y su Iglesia es sólo una dimensión aislada de la vida que no afecta ni se traspasa a las otras, en algunos casos viven la fe como si fuesen “santos” en la familia y son unos deshumanizados en el trabajo; para éstos estas celebración son ya parte de esa alienación y por lo tanto les han usurpado su razón más profunda, relegándola a un evento autocomplaciente. Por último están los autosatisfechos: su vínculo con Jesús se construye diariamente de acuerdo a sus necesidades personales, contingentes, siempre dicen que se han hecho a sí mismos, y gustan ser elogiados y reconocidos; en este contexto, estas fiestas son vistas como un evento más construido, controlado y manejado por ellos con lo que la acción del Cristo verdadero (no del creado por ellos) desaparece y se esfuma así lo que en realidad celebramos. ¿Qué nos permite salir -como persona y en familia- de estos ámbitos pseudo navideños? Para vivir una navidad auténtica, es decir, se requiere mucha humildad, sentirse necesitado de redención, reconocerse débil y desamparado, incapaz de vivir en plenitud sin la acción de él en nuestra vida, en buenas cuentas es llegar a entender con el corazón y la mente que no se puede ser feliz sin la donación gratuita a los demás. Si queremos vivir este tiempo necesitamos por lo tanto una predisposición interna que le dé sentido a la fiesta, que ponga en el centro el regalo mutuo de nuestras personas –rompiendo egoísmos, maltratos y soberbias-, y somos nosotros los llamados a dar seriedad a esta alegría, a poner en ella un significado real y no ficticio, cambiando los estilos de celebración, las maneras de hacernos regalos y las rutinas de esos días, y reconociendo  lo que realmente es importante. Este es un tiempo de gracia, no de agobio, ni  tristeza, ni desesperanza. Para vivirlo así, es necesario al menos dar una nueva mirada a la llegada del Mesías, descubrir en nosotros la necesidad de él, dejarnos permear por su amor y redención, y optar por aceptar su invitación a seguirlo amando con mayor sinceridad a quienes nos rodean.