Especial Copa América 2015: From El Agustino, a compromise for us all

Perú
(Español) "El balón como una excusa, la felicidad como objetivo”, es el lema del proyecto de fútbol callejero en el cual trabaja nuestro profesional voluntario Jorge Buitrago en Lima.

Desde nuestro proyecto “Atención psicosocial en los Programas Sociales del Agustino”, en Lima, el psicólogo y voluntario de América Solidaria, Jorge Buitrago, nos entrega su mirada sobre este torneo continental:

“Como si fuera una batalla a librar entre dioses ingresan los veintidós jugadores. Se dan encuentro en la cancha diferentes culturas, historias, música y bailes representativos de cada nación; juntos, como hermanos, buscan lo mismo, persiguen un grito de alegría, de victoria, una adulación de las tribunas… ¡¡un abrazo de gol!! Los niños y niñas en sus pantallas observan que hay seres de todos los colores, unos gigantes, otros casi que de su estatura, unos con bigote igual que papá y otros con peinados como el del hermano.  Entonces no estamos tan lejos de ellos, y las personas de Jamaica pueden ser los de un barrio aquí cerquita, o –si el adulto aclara-  es un país hermano ubicado al norte de Sudamérica, que muy poco mencionamos, pero con el que jugaremos este año. Entonces la pícara sonrisa vuelve a aparecer en el niño y llueven las preguntas.

“Así empieza lo que llamamos Copa América, esa cita que pone el fútbol a las naciones para mirarse a los ojos y reconocerse en el reflejo del que está en frente. Al parecer es un juego como cualquier otro que busca un ganador, en el que el objetivo último es un gol, pero alrededor de ello pasan muchas cosas más; la gente llena los estadios, la familia se sienta en la sala, los parques se llenan frente a las pantallas gigantes, y todos, todas, incluso los otros, somos uno y estamos ahí, vibra un continente que respira fútbol.

“De esta manera, podría decir que el fútbol más que un juego parece ser el lugar o la voz que convoca a la mayoría y afecta a todos, y me arriesgaría a afirmar que es un acto político subversivo a las normas sociales que rigen la monotonía, los horarios, las clases sociales y hasta los espacios de formación. Los menores ya no quieren ir a la escuela o pasan el tiempo pensando en el partido de la tarde, en cómo parar el once de su selección; los jóvenes discuten sobre la diferencia física de los ecuatorianos con los argentinos de acuerdo a su descendencia, unos cuantos necios siguen hablando de las guerras que tuvieron con países hermanos por decisiones egoístas de algunos políticos. En la televisión los periodistas hablan del nuevo corte de Messi y pasan un anuncio de una gaseosa que promueve la felicidad mundial: para bien, para mal, con ironías o franquezas éste es el escenario, que entre sonrisas pícaras, nos plantea a todos y todas, como semillas dadas en este continente, grandes retos.

“El balón como una excusa, la felicidad como objetivo”, es el lema del proyecto de fútbol callejero en el que dedico mi tiempo como voluntario hace ya casi un año en El Agustino, Lima, en el que asumo el reto de formar para un cambio social, por pequeño que sea, en el minuto que tenga, a varios niños, niñas y adolescentes. Ese reto me quita el sueño: pensar que se puede, y desde estos espacios, organizar a la sociedad para ver la vida y el fútbol de otra manera, para formar, para reconocernos más hermanos disfrutando de las diferencias; promover la solidaridad por encima de cualquier frontera y resignificar la competencia. Finalmente, este escenario que propone la Copa América la juega cada uno, todo el tiempo y desde donde se encuentra, asumiendo el compromiso social que le corresponde con alegría, todos los días y de la mejor manera”.